Alison & Peter Smithson: Robin Hood Gardens

2 Abr. 2008 | Archivado en Vivienda

Robin Hood Gardens

Robin Hood Gardens es un complejo de viviendas sociales en Poplar, Londres, proyectado a finales de los 60 por los arquitectos Alison and Peter Smithson y completado en 1972. Fue un intento de materializar el concepto de ‘calles en el cielo’: viviendas sociales caraterizadas por unos pasajes desarrollados en altura dentro de largos bloques de viviendas construidos en hormigón armado, similares a Park Hill en Sheffield, y la respuesta británica a proyectos como la ‘Unidad de Habitación’ de Le Corbusier.

De cualquier manera, hubo problemas con la calidad de la construcción y con el diseño general del complejo, que se convirtió en una zona peligrosa, delictivamente hablando. El proyecto se considera un fracaso y la carrera profesional de los Smithson nunca se recuperó totalmente de él.

El complejo ocupa unas 2 hectáreas y consiste en 2 largos bloques, uno de 10 pisos y otro de 7, construidos con losas prefabricadas de hormigón armado; con 213 viviendas y rodeando una zona verde con una pequeña colina hecha de escombros procedentes de la construcción. Las viviendas son una mezcla de pisos de una planta y duplex, con anchos balcones (las ‘calles en el cielo’) cada 3 plantas.

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1 comentario en “Alison & Peter Smithson: Robin Hood Gardens”

  1. Por jaume on Jul. 2, 2008 | Reply

    este proyecto nos enfrenta con dos de los principales problemas que tenemos los arquitectos cuando pretenden innovar tipológicamente en el campo de la vivienda: el problema de las dimensiones (la escala de lo que se construye) y el de los hábitos culturales de los clientes… sobre lo primero, recuerdo una visita al Nemaussus de Nouvel, en Nimes: las calles en el aire son un éxito absoluto por dos razones: su anchura (mayor que las aceras de una calle convencional), que permite a los niños jugar cómodamente, y su diseño, que las hace aparecer como bandejas suspendidas de aire. Las de los Smithson aparecen más estrechas y más encajonadas, más sórdidas, en definitiva.
    Por otro lado, el tema cultural nos ha regalado un perjuicio casi universal en europa (corralas madrileñas aparte), que es el de considerar como accesos degradados prácticamente a priori las pasarelas, que se ven como calles apelotonadas en altura y se perciben como un diseño “proletario”, poco apto para una vivienda de clase media, aún cuando pueda ser un acceso mucho mejor que la convencional caja de escaleras cerrada.
    Es una pena que este edificio tuviese poca continuidad, al ser fascinante, aún con sus muchos defectos. Acaba resultando una buena piedra de afilar para seguir proyectando edificios similares, así como una magnífica obra.

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